Sin duda alguna, la asignatura de matemáticas ha sido una de las más temidas por muchos estudiantes, pasando por alto su papel fundamental en la educación de la persona, al desarrollar en niños y jóvenes, habilidades y competencias en cuanto a la solución de problemas lógicos, razonamiento ordenado, pensamiento y abstracción. Y es que, a pesar de su importancia, es claro que no todos los seres humanos están preparados desde su genética para comprender los desafíos matemáticos fácilmente y, por ende, su proceso lógico se puede ver afectado, como menciona Howard Gardner, en su planteamiento de inteligencias múltiples.

Las matemáticas, son un pilar fundamental de múltiples áreas, entre ellas la programación informática, de la cual se ha venido planteando su necesidad de inclusión en los procesos educativos de nivel básico y medio, tomando como referencia las proyecciones estatales sobre este hecho desde una perspectiva más económica, que pedagógica, puesto que al momento de un estudiante culminar su ciclo de formación en la escuela media, se podría estar afirmando que un nuevo programador nace a la sociedad, reduciendo así las posibilidades de convertirse en un desempleado más, por el contrario, generando una mayor producción tecnológica para este futuro Silicon Valley.

Realizando un análisis de lo anterior y considerando los datos reflejados por el Sistema Nacional de Información de la Educación Superior – SNIES (2018), se estaría contando con cerca de 475 mil programadores graduados de la educación media, un dato muy alentador para el país en materia económica. Sin embargo, pedagógicamente hablando no solo se estarían graduando máquinas productoras de programas y aplicaciones, sino que, a su vez estarían saliendo a la sociedad personas con capacidades para la resolución de problemas de forma eficaz y eficiente.

Y es que aprender a programar desde etapas tempranas no solo permite el conocimiento de lenguajes de programación, diseño de algoritmos, elaboración de diagramas, creación de soluciones tecnológicas y a futuro desarrollo de software, sino que a su vez, permite mejorar los procesos de toma de decisiones analizando desde una perspectiva más amplia las variables que pueden afectar dicha elección, factor importante en la adolescencia, al ser una etapa de la vida sujeta a un sinfín de información en la que el análisis de la misma puede arrojar decisiones positivas o negativas en el desarrollo personal. Asimismo, forja en el estudiante una personalidad más fuerte; y es que quienes en algún momento nos hemos enfrentado a los contratiempos de la programación, entendemos que, en relación a la personalidad, se desarrolla la capacidad de ser tolerantes ante la frustración.

De esta manera, programar en la escuela incide en la disciplina de niños, niñas y jóvenes, al entender que cada proceso constituye un paso a paso y que saltarse alguno, puede afectar notoriamente el éxito en la ejecución de una actividad; a su vez fomenta la creatividad y el análisis de recursos, facilitando el desarrollo de labores académicas y brindando una visión más amplia de los procesos lógicos. Por ello, todo esto debe ser visto no solo como un posible resultado económico, sino como una fuente de construcción del ser, al brindar la posibilidad de formar mejores miembros para la s o c i e d a d , s e r e s disciplinados, fuertes e m o c i o n a l m e n t e , analíticos y reflexivos, con habilidades y competencias que contribuyan al mejoramiento de nuestra sociedad.

Por Juan Manuel Rojas.