Después de un periodo prolongado de aislamiento y distanciamiento social, para contener la propagación del virus, los hábitos y estilos de vida de la población sufrieron cambios sociales, emocionales, físicos y cognitivos, que han ido regresando a la normalidad que conocíamos, de manera paulatina con las pequeñas aperturas de los distintos sectores.

Teniendo en cuenta que ante la inminente necesidad de un crecimiento económico en niveles más acelerados que permitan recuperar las pérdidas y reducir el sufrimiento social, el proceso de reactivación económica post pandemia, se ha hecho perentorio, trayendo consigo riesgos y potencialidades que deben ser considerados para alcanzar una reapertura segura de las actividades económicas, que aumenten el empleo, la producción, la inversión y las ventas; de aquí la prioridad de que sectores como el turismo, entretenimiento, educación y comercio vuelvan a la completa normalidad de sus operaciones. Aunque la emergencia sanitaria fue decretada hasta el 31 de agosto del presente año, si hablamos de una nueva realidad, es necesario empezar a trabajar para darle forma, de aquí que se tenga prevista una reanudación completa al finalizar la vacunación de la etapa tres, contemplando esto como un factor determinante en la protección de la ciudadanía, con miras a la adopción de un rumbo sostenible para el futuro de la economía.

A pesar de las críticas por el incremento de contagios por COVID-19, la recuperación de la vida productiva se ha venido realizando de manera gradual, y se proyecta con responsabilidad, distanciamiento físico, y protocolos desde los diferentes sectores, conforme a la resolución 777 de 2021 del Ministerio de Salud, con la que se dan nuevos lineamientos para la reactivación de varios sectores, como se analiza a continuación.

ÁMBITO LABORAL

Durante el tiempo de la emergencia sanitaria las entidades del sector público y privado para el cumplimiento de sus funciones establecieron modalidades como el teletrabajo, trabajo remoto, trabajo en casa, alternancia u otros similares de acuerdo con sus necesidades, para la realización de las operaciones diarias de sus negocios; sin embargo, a partir del primero de junio Colombia inició una nueva etapa en su actividad comercial, dejando de lado alternancia y virtualidad.

Y es que, en el ámbito laboral, se estipula un regreso a la presencialidad en la medida en que se avance en la vacunación de la población con comorbilidades y así garantizar que el retorno sea seguro. De aquí que, como directiva presidencial, se ordene el reintegro al trabajo presencial de los servidores públicos de la rama ejecutiva a nivel nacional que hayan completado el esquema de vacunación, orientación seguida por muchos empresarios para las actividades de sus colaboradores, como dinámica para la recuperación, conducente al incremento de la productividad y superación de los retos del mercado.

CAROLINA CASTAÑEDA MEJÍA